Un espacio destinado a charlar acerca del cine, saboreando una taza de café (puede que más), sentados en torno a una mesa. Por el simple gusto de hablar por hablar acerca de una pasión compartida por una reducida infinidad, así nomás como son estas cosas.

Bienvenidos a mi hogar. Entren libremente. Pasen sin temor. ¡Y dejen en él un poco de la felicidad que traen consigo!

jueves, 5 de febrero de 2009

ESOS TIERNOS INFANTES...




"El Hombre Orquesta" (Andrew Jiménez y Mark Andrews, 2005)

CHABROL HABLA SOBRE CINE

En el libro "Cómo se hace una película" el director de cine Claude Chabrol se explaya a lo largo de varias entrevistas que le realiza su autor, François Guerif, acerca de su visión acerca de todo el entramado que rodea al titánico proceso de llevar a cabo la realización de una película.

Claude Chabrol

Sin ahorrarse ironía y acidez cuando considera precisa su presencia, el director francés va desgranando paso a paso todas las fases necesarias por lo que resulta un interesante complemente para otro libro ya posteado en este mismo blog, "Así se hacen las películas" de Sidney Lumet.

A la espera de la musical jornada sabatina aquí les dejo su opinión acerca de la música en el cine:

"Su función consiste en recordar al espectador que lo que ve sólo es una parte de la realidad que se le presenta".

miércoles, 4 de febrero de 2009

APOSTILLAS AL POST "UN ESPAÑOL EN LA CORTE DE KANE"



Con posterioridad al cierre de la edición del post dedicado a Fortunio Bonanova me encontré con una más que interesante página del Centro Virtual Cervantes, dedicada a las relaciones entre las cinematografías española y latinoamericana. Aunque todavía no he tenido tiempo para leer la totalidad de los artículos incluidos los pocos que he leído me han producido una gratísima impresión.
Acá les dejo el enlace a esta página.

Por cierto, uno de los artículos está dedicado precisamente a don Fortunio Bonanova.


Fortunio Bonanova junto a Sidney Toler en "The Red Dragon" (Phil Rosen, 1945), una película de la larga serie con el detective Charlie Chan como protagonista


martes, 3 de febrero de 2009

UN ESPAÑOL EN LA CORTE DE KANE

¿Qué o quién se haya oculto tras la anterior presentación? Quizás algún advenedizo, ambicioso de loas, que así pretende enmascarar sus pocos saberes y sus aún más menguados capitales. O quizás un gentilhombre, tal vez hidalgo, o puede que poseedor de una posición más encumbrada. También cabría esa última posibilidad.

Para todos los quizás expuestos sólo cabe dar una respuesta negativa. Nada de todo lo antedicho se acerca a la realidad porque, ante ustedes va a hacer su aparición quien fue Don Juan sin serlo realmente, alguien que medró en las Américas sin ser descubridor o colonizador. Ante ustedes, respetables lectores, el señor don Josep Lluis Moll.

¿Y ese cicatero silencio? ¿Dónde se han quedado los bien merecidos aplausos? Vamos, vamos, no muestren de esa manera su desconsideración. Vamos, vamos…

El error cometido por quien pasaría por ser un presentador devenido a imprevisto demandante de un nuevo empleo recae en algo tan simple como el no haber empleado el nombre “auténtico” del homenajeado que les saluda con la mano ahí mismo, bajo los focos instalados sobre el improvisado escenario de este cafetín. Un nombre éste que les evocará más de un recuerdo: Fortunio Bonanova; ya quedaba muy claro en “Ha Nacido una Estrella” (“A Star is Born”, William A. Wellman, 1937) que en el caso de los actores lo primordial resulta ser su nombre artístico, hasta el punto que termina por sepultar al suyo verdadero.

Este mallorquín, palmesano para más señas, vino a este mundo cuando el antepasado siglo estaba a punto de convertirse al cabo de unos pocos años en el inmediato pasado, más en concreto en el año 1896.
Desde joven, a una tierna edad como acostumbra a decirse, ya sintió una gran afición por las vertientes más artísticas de la existencia, y como prueba de ese interés el primer campo que le atrajo poderosamente fue el del canto. Concluidos sus estudios en el Conservatorio de Madrid, así como otros de perfeccionamiento que también cursó en la misma ciudad, principió una carrera como barítono que acabaría por arrastrarle a efectuar varias giras durante las que recorrió diversos países europeos.

Permítanme un pequeño inciso. Por aquella misma época los pioneros del cinematógrafo en nuestro país alcanzaban un prestigio y una profesionalidad merced a los cuales no existía motivo alguno para sentir envidia por sus homólogos franceses. Ya despuntaban (que recitaría Don Mendo) por estos pagos cineastas de la talla de Segundo de Chomón (Teruel, 1871 – París, 1929) o Fructuoso Gelabert (Barcelona, 1874 – ídem, 1955).
Al primero se le deben innovaciones técnicas tales como el “carrello”, posteriormente denominado “travelling”, o los ingeniosos efectos especiales mostrados en la película “Cabiria” (Giovanni Pastrone, 1914), erupción volcánica incluida, en cuyo rodaje participó realizando labores de operador.
Respecto al segundo pasa por ser el que filmó la primera película española dotada de argumento, una producción que llevaba por título “Riña en un Café” (1897), un tema muy hispánico, por otro lado, y que ocupaba unos veinte metros escasos de película. Si se considera que un rollo alberga unos trescientos metros de celuloide lo que a la velocidad de proyección actual de veinticuatro fotogramas por segundo, durante la primera época del cine la velocidad de arrastre era de dieciséis a dieciocho fotogramas por segundo, se corresponde con unos diez minutos de película, esto basta para imaginarse que la riña debió ser bastante breve. Si se obvia la presencia de un argumento el honor pasa a recaer sobre “Plaza del Puerto en Barcelona” (1896), aunque esta careciera de una historia propiamente dicha.
De la capacidad de Gelabert, y de su tenacidad, nos ofrece una buena prueba el hecho de que tras adquirir una cámara Lumiére en el año 1897, ni corto ni perezoso la desmontó para estudiarla, logrando al poco construir la suya propia. Era la primera vez que en nuestro país se hacía algo parecido.
Naturalmente la idiosincrasia francesa impidió que durante los actos del centenario del cine, con motivo de la conmemoración de la primera proyección que tuvo lugar en París el 28 de diciembre de 1895, se hiciera referencia alguna a las destacadas aportaciones de estos dos pioneros.

Mas cerremos el inciso y retornemos de nuevo a Fortunio Bonanova. Su espíritu emprendedor termina por empujarle a participar en una producción cinematográfica, en una época en la que esa industria pretendía consolidarse en nuestro país.
La película no era otra que “Don Juan Tenorio”, una adaptación del “inmortal” texto (el subrayado corresponde a la publicidad de la época) de José Zorrilla a cargo de Royal Films, empresa barcelonesa que puso a cargo de los artífices de la película, los hermanos Baños, los medios necesarios para acomete el proyecto, muy superiores a los que Hispano Films les había proporcionado para la primera versión que habián filmado a partir de la misma obra.
Y allá que nos encontramos a Fortunio en un papel protagonista a las órdenes de Ricardo de Baños mientras que el hermano de éste, Ramón, se ocupaba de la fotografía.
Dada la calidad y la profusión de medios puestos a su disposición la película alcanzó un gran éxito, al que no resultó ajena la gran presencia de exteriores, característica esta muy poco habitual durante esa primera época, si bien también contaba con los consabidos interiores rodados en los Studio Films.
Con el subtítulo añadido de “El Castigador Castigado” (¿la mano de la censura eclesiástica?) se acabaría por estrenar primero en Barcelona en octubre de 1922 y al cabo de dos años en la capital, Madrid, un 27 del mismo mes.

De forma un tanto inexplicable tras el gran éxito alcanzado en su primera incursión en el mundo del cinematógrafo Fortunio decide alejarse de las cámaras y retornar al canto. Así es como tras pasar una breve temporada en Méjico acabará por instalarse al otro lado del océano (ahora mero charco), en los Estados Unidos. Allí, tras unas primeras incursiones en el teatro terminará por consolidar su carrera cinematográfica, mas sin dejar de lado en ningún momento el amor profesado al género lírico.

Mas en el caso de Fortunio Bonanova el hablar de sólo un par de facetas no bastaría para describir el cúmulo de inquietudes que le empujaban a emprender de continuo nuevas empresas. Cual un espíritu renacentista, amén de bastante inquieto, destacaría también en otros campos, siendo escritor, bailarín, periodista e incluso empresario. No sólo escribió dos novelas, cinco obras de teatro y varias operetas sino que entre sus amigos se contaron personalidades de la talla de Jorge Luis Borges, junto a quien llegó a colaborar en una revista.

Como tantos otros murió lejos de España, en la California que le acogió, el 2 de abril de 1969, no sin antes haber rodado una película en nuestro país a las órdenes del mismísimo Jesús Franco: “La Muerte Silba un Blues” (1962).


No quiero dar por concluido este pequeño homenaje sin referirme muy brevemente a la filmografía americana de Fortunio Bonanova. En ella encontramos varios títulos entre los que destacan “Cinco Tumbas al Cairo” (“Five Graves to Cairo”, Billy Wilder, 1943), su caracterízación del general Sebastiano; el maestro de canto de la segunda esposa de Charles Foster Kane en “Ciudadano Kane” (“Citizen Kane”, Orson Welles, 1941), “El Signo del Zorro” (“The Mark Of Zorro”, Rouben Mamoulian, 1940), “Perdición” (“Double Indemnity”, Billy Wilder, 1944) y “El Precio de la Muerte” (“The Running Man”, Carol Reed, 1963).


Ahora sí. Aplaudan, por favor…

domingo, 1 de febrero de 2009

YO VISIONO ETB Y TV3 EN LA INTIMITAT

Los miembros del Departamento de Búsquedas Infructuosas de "El Loro Azul" (D.B.I.), conscientes de la necesidad perentoria de justificar los abultados sueldos que cobran, por no hablar de las dietas cuantiosas que me pasan, me han hecho llegar un "memo" (mitómanos que son, estos chicos) en el que me hablan de la existencia por la red de vídeos correspondientes a sendos programas de humor emitidos en las cadenas TV3 y ETB2. Acerca del segundo, "Vaya Semanita", ya poseía referencias directas merced a algunas de mis visitas a Bilbao y San Sebastián.

Sin más aquí les dejo tres vídeos donde el séptimo arte posee la condición de protagonista absoluto.







Creo que por el momento no voy a poner en marcha un E.R.E.

sábado, 31 de enero de 2009

sábado, 24 de enero de 2009

MOZARTIANOS NOS HEMOS LEVANTADO


Antes de nada una simple pregunta. ¿Qué pueden tener en común las siguientes películas?




"Fama" ("Fame", Alan Parker, 1980)





"El Pacificador" ("The Peacemaker", Mimi Leder, 1997)




"El Show de Truman" ("The Truman Show", Peter Weir, 1998)





"Nikita" ("Nikita", Luc Besson, 1990)




Unos chicos que ansían la fama, aunque eso les cueste por de pronto dejarse la piel en el intento. Un militar envuelto en la ciénaga de las intrigas intestinas que rubrican cualesquiera de los conflictos que nos rodean. Un hombre que ha pasado su existencia toda viviendo una vida que otros se han encargado de diseñar especialmente para él como una forma obscena de entretener la curiosidad de la audiencia de un exitoso programa televisivo. Una mujer convertida por mor de las circunstancias en una asesina fría y despiadada, carente de remordimientos: la máquina perfecta de matar; basta tan sólo con contemplar la pericia mediante la que maneja la Dessert Eagle.


Pues bien en las bandas sonoras de las anteriores películas se haya presente al menos una pieza del genio salzburgués: Wolfgang Amadeus Mozart.


Mozart



Las piezas respectivas:


El concierto para trompa y orquesta número 3 en mi bemol mayor, KV 447.








El Ave Verum Corpus, KV 618.





El tercer movimiento de la sonata para piano número 11, KV 331, "La Marcha Turca".






La serenata para cuerdas en sol mayor, "Una pequeña Serenata Nocturna", KV 525. Aquí les dejo su cuarto movimiento, rondó allegro.






A MODO DE PROPINA FINAL.


Para terminar un regalito para los seguidores de El Loro Azul:Asturias” de Isaac Albéniz, de la ''Suite Española'', opus 47, interpretada por alguien muy especial.






lunes, 19 de enero de 2009

THAT´S HOLLYWOOD

Basta con que golpeen dos veces los tacones de sus zapatos y... ¡voilá!




Pues no, no se parece para nada a Kansas, ¿verdad?


El
mural pintado por Thomas Suriya en
Hollywood Bulevard esquina con Wilcox Avenue


Ahora un poco de música, por favor




Y a viajar...

Porque ya se sabe lo que se dice por ahí, aquello de que "there´s no business like show business"...

sábado, 17 de enero de 2009

MÁS ESTRELLAS QUE EN EL CIELO (II)


En uno de mis primeros posts mostré algunos de los rostros que forman parte de mi firmamento cinematográfico, el mío, personal y subjetivo. Algún tiempo después confesé mi rendida admiración por Gene Tierney. Hoy, tras un post triste incluyo una pequeña referencia a otra de esas estrellas que alumbraron mis primeros paseos por las películas del Hollywood clásico: Margaret Sullavan.




Una mujer de belleza serena, la propia de aquellas mujeres a las que nos solemos referir como las vecinas de al lado, dada su aparente cercanía.




"El Bazar de las Sorpresas" ("The Shop Around the Corner", Ernst Lubitsch, 1940)

Lo siento por los fans de Meg Ryan.




"Tres Camaradas" ("Three Comrades", Frank Borzage, 1938)



“Es inevitable que en la adolescencia uno se enamore de una actriz, y ese enamoramiento suele ser definitorio y también formativo. Una actriz de cine no es exactamente una mujer; más bien es una imagen. Y a esa edad uno tiende, como primera tentativa, a enamorarse de imágenes de mujer antes que de mujeres de carne y hueso”.

Mario Benedetti
, "Los viudos de Margaret Sullavan" (del libro "Con y sin nostalgia").

PATRICK MCGOOHAN


Una vez más una necrológica en el periódico rellena, demasiado tarde me temo, uno de los huecos abundantes que destacan en mi base de datos personal. Sirva este pequeño post como homenaje.


Una de las escenas que más me gustó en su momento de la película “Braveheart” (Mel Gibson, 1995) a cargo del rey Enrique I, Patrick McGoohan (1928-2009).







Además una de esas películas que me chiflaban de pequeño. Sin necesidad de grandes efectos pirotécnico-especiales lo suficientemente cautivadora como para avivar la imaginación y establecer la excusa para la ambientación de las “batallitas” junto a los amigos de la infancia.





Estacíón Polar Cebra” (“Ice Station Zebra", John Sturges, 1968)