Un espacio destinado a charlar acerca del cine, saboreando una taza de café (puede que más), sentados en torno a una mesa. Por el simple gusto de hablar por hablar acerca de una pasión compartida por una reducida infinidad, así nomás como son estas cosas.

Bienvenidos a mi hogar. Entren libremente. Pasen sin temor. ¡Y dejen en él un poco de la felicidad que traen consigo!
Mostrando entradas con la etiqueta CURIOSIDADES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CURIOSIDADES. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de diciembre de 2012

SUBAN A BORDO...


Del 2 al 5 de mayo del año 2013 se celebrará en Cayo Largo (Florida) el Humphrey Bogart Film Festival durante el cual los afortunados asistentes podrán visionar un buen puñado de películas de Bogart en pantalla grande, además de otros títulos como "L.A. Confidencial" o "Chinatown", contemplar una gran cantidad de objetos personales del actor (gemelos,...) y darse un garbeo por los Cayos a bordo del vaporcito "La Reina de África".



Stephen Bogart a bordo de la recién restaurada African Queen).
(Foto obtenida en la página de Facebook Humphrey Bogart Estate).




Tal y como los medios anunciaron hace ya unos años  ha sido completamente restaurado y desde hace un tiempo sus actuales propietarios la han destinado para realizar viajes turísticos por los Cayos de Florida. Supongo que la restauración no habrá incluido también los torpedos cargados con gelignita...

Así que si disponen de tiempo libre y de medios económicos cuentan con una oportunidad para visionar un buen puñado de títulos de la filmografía del actor en pantalla grande.

Por mi parte me conformaré con contemplar el siguiente vídeo cómodamente arrebujado en mi sillón... Confieso que no siento palpitar en mi interior el espíritu de un Javier Reverte (1).




"La reina de África" ("The African Queen", John Huston, 1951)



Y para los más aventureros les dejo la posibilidad de surcar precisamente las aguas del río Zambeze a bordo de un barco del mismo nombre: African Queen.


_________________
(1) Incluyo un fragmento del último libro de Javier Reverte, "Colinas que arden, lagos de fuego", en el que se narra su viaje a bordo del Liemba a través del lago Tanganica.
Off topic: pueden también consultar en su libro, "Gente remota", la descripción del mismo viaje que realizó unas décadas antes el autor, Evelyn Waugh.

jueves, 6 de diciembre de 2012

ALFILERAZO FOTOGÉNICO (LXXX): CHAPLIN EN "CANDILEJAS"


Charles Chaplin y Claire Bloom durante el rodaje de "Candilejas" ("Limelight", Charles Chaplin, 1952)


"No soy comunista. Soy lo que ustedes llaman, un traficante de la paz, aunque les ofenda".


Fragmento del telegrama de Charles Chaplin a John Parnell Thomas, presidente del HUAC (Comité de Actividades Antiamericanas), julio 1947, a raíz de las acusaciones vertidas sobre él tras el estreno en abril de "Monsieur Verdoux" (Charles Chaplin, 1947).
Sería citado a testificar en septiembre de ese año.

Unas acusaciones que ya venían de antes...

viernes, 4 de mayo de 2012

ALFILERAZO FOTOGÉNICO (LXX): UNA SILUETA-ANUNCIO DE BOGART




Más de una vez me he preguntado qué clase de establecimiento está anunciando. ¿Una librería de lance y ocasión o acaso una licorería abierta las veinticuatro horas del día? Quisiera creer que es una agencia de viajes: soy un romántico.


viernes, 6 de abril de 2012

ERRORES TIPOGRÁFICOS EN LAS PELÍCULAS

"La vida de Brian" ("Monty Python´s The Life of Brian", Terry Jones, 1979)
No se parece para nada a la Trajan Mayúsculas...




En la página web Typecasting podrán encontrar varios ejemplos de películas en las que las fuentes tipográficas utilizadas no se corresponden con la época histórica mostrada.




Mi agradecimiento a J*** S*** M***, quien me prestó el libro en el que, entre otra mucha información, se incluye esta web: "Es mi tipo", Simon Gardfield, Ediciones Taurus, 2011.




sábado, 31 de marzo de 2012

Y, DE REPENTE,... CUATRO AÑITOS





Estimados clientes, apreciada concurrencia, amigos y colaboradores, contingentes y/o necesarios.

En un día como hoy, mas hace ya cuatro años, alzamos por primera vez la persiana de un local cuya única pretensión pasaba por procurar un lugar de encuentro a aquellos bebedores de café aficionados a la charla con el cine como centro. Después del tiempo transcurrido, siendo varios centenares de tazas las que habremos servido, cuantos colaboramos para que nuestro sueño se materializara queremos agradecerles a todas y a todos su presencia testimonial, continuada o puntual.

A ninguno de nosotros se nos da muy bien el pronunciar discursos. Le vamos a hacer, nadie es perfecto. Nuestro barista, ese ruso loco de Sacha, se encuentra más cómodo enfrentado a los caprichos de la cafetera, en algunas ocasiones más dispuesta a mostrar sus estados de humor a través de nubes de vapor y quejidos metálicos que a cumplir con su función como dispensadora de ese otro oro negro.

El misterioso señor Pond, amante casi a partes iguales del café con leche y del "dry martini", aunque aún no me queda claro cuál de ambas aficiones posee una mayor ponderación en su personal altar, disfruta mucho más inmerso en sus archivos a la busca y captura de esa imagen, ese dato o esa escena sepultados bajo cientos de folios mecanografiados con sabor a celuloide. E, incluso, si me apuran, ocupando su ocio dedicado a la pesca en ríos centroeuropeos.

Respecto al señor Templeton, nuestro crítico más cítrico, pura pose y apariencia (se lo aseguro), hace ya un tiempo que ya no se le ve por estos lares, lo que impidió que mi deseo de "cargarle el marrón" de dirigirse a ustedes en un día tan especial como el de hoy haya resultado del todo punto imposible e impracticable, para mi desgracia, afirmo.

Finalmente, y por un puro proceso de descarte, modalidad "tú la llevas", tal y como ha quedado patente en el párrafo anterior, la labor de hablar ha acabado por recaer en un servidor. Así que permítanme que acogiéndome a mi condición de fundador, y apelando a su comprensión, me limite a seguir la consigna marcada en la ceremonia de entrega de los Oscar, reduciendo mi discurso a su mínima expresión:

"Gracias, muchas gracias por entrar en nuestro hogar"


G.K. Dexter.






Siempre resulta dificultoso el elegir la indumentaria más adecuada
para esta clase de eventos




Los clientes más madrugadores ya se han dejado caer por nuestro establecimiento




Aún faltan ustedes...

"Bienvenidos a mi hogar. Entren libremente. Pasen sin temor. ¡Y dejen en él un poco de la felicidad que traen consigo!" [1]


Javier Villarías en "Drácula" ("Drácula", George Melford, 1931)






Y recuerden que en "El Loro Azul" solo la máquina de café recibe más atenciones que nuestra clientela...




¡¡¡Que dé comienzo la fiesta!!!






[1] En un primer momento íbamos a poner en lo alto de la puerta esta otra frase: "¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!". Sin embargo fue desechada ante el temor de que fuera tomada al pie de la letra y resultara prácticamente imposible echar a los rezagados a la hora de cerrar.



miércoles, 28 de diciembre de 2011

EVERYBODY COMES TO... CHALMUN´S?







¿Será cierto que en la Chalmun's Cantina, en el puerto de Mos Eisley (planeta Tatooine, Sistema Tatoo), absolutamente todo el mundo conoce tu nombre...?


Al menos el señor Pond me lo ha jurado y rejurado una vez tras otra..., aunque sí que noté en cada ocasión que lo hacía algo muy parecido a un cierto temblor en la comisura de sus labios.
No sé, no sé...



sábado, 13 de agosto de 2011

SÁBADO MUSICAL: AVA GARDNER "CANTA" EN "MAGNOLIA"



Cuando el señor Pond me preguntó si sabía quién era Annette Warren solo el silencio le respondió. A la vista de mi gesto, que había pasado en cuestión de décimas de segundo de la más absoluta impasibilidad a la impavidez no menos aparente, no se precisaba poseer mucha perspicacia para percatarse de que aquella buena señora resultaba ser una completa desconocida para mí.
El silencio que nos rodeó a ambos, sentados a una mesa ante sendos cafés, fue roto por el súbito carraspeo de Sacha. El bueno del barista (aunque en otros momentos, cosas de la confianza, le calificaba también como "ese ruso loco") se encontraba a mi vera, una presencia que había permanecido inadvertida tanto para mí como para mi interlocutor.


-Permítanme un momento, si no es indiscreción.


Y para mutua sorpresa, tanto del señor Pond como del que suscribe, depositó una fotografía sobre la mesa.


Annette Warren junto a su marido, el pianista Paul Smith


Me considero un buen fisonomista, y me precio de poseer una buena memoria visual, pero ni con esas. Añádase a esto que tampoco conocía a Paul Smith, por lo que, mientras me sumía aún más en mi muy indisimulada circunspección, me limité a escuchar el tema "Fly me to the moon" interpretado por el Paul Smith Trio, melodía que el bueno de Sacha (y van dos veces que le aplico el calificativo) había tenido a bien poner en el equipo estereofónico. Soy un aficionado al jazz, y me encanta Sinatra, así que qué quieren que les diga: también me gustaba el ritmo de aquella versión.


Sin embargo aún aguardaba conocer el motivo de la pregunta inicial de el señor Pond, la que había desencadenado el presente torrente de acontecimientos. No tardaría en surgir la respuesta...
Cual si de un tahur del Mississippi se tratara mi amigo extrajo de la manga no una Derringer, para tranquilidad de mi espíritu y de mi integridad física, aunque la primera se tambaleó durante unos instantes, sino una fotografía.


Ava Gardner


A esa mujer sí que la conocía; ya había escrito que poseo buena memoria para las imágenes. Cómo no reconocer a Ava Gardner, y cómo no hacerlo en su caracterización de Julie LaVerne en "Magnolia" ("Show Boat", George Sidney, 1951). Ahora debo aclarar que mi calma aparente se había transformado levemente, merced a la aparición de una sonrisa en mi cara.
Al fin el misterio estaba a punto de resolverse, o no.


-Sí, la ha reconocido. Se trata de la gran Ava. Ella tiene bastante que ver con Annette, más de lo que usted se imagina.


Mi sonrisa se heló.


-Bien -prosiguió-, Annette Warren fue la encargada de doblar las canciones de Ava Gardner en la película "Magnolia". Ni puede figurarse cuáles fueron el enfado y la contrariedad de la actriz al enterarse de la noticia. Después de todos los esfuerzos, ensayos y nervios. He ahí la razón de mi primera pregunta.


Caviloso y sorprendido uno se limitaba a mirar ora a una fotografía ora a la otra.


Bocas. Literalmente bocas.


A continuación les incluyo la canción "Bill", procedente de esa película. Primero en la versión "doblada" por Annette Warren y después con la voz de Ava. Juzguen ustedes mismos cuál les gusta más, si la voz de soprano de Annette o la "de tenor con whisky" de la Gardner (y que conste que esa descripción entrecomillada se la debemos a la propia actriz).




Annette Warren




Ava Gardner




sábado, 16 de julio de 2011

SÁBADO MUSICAL: "MARRYING FOR LOVE", GEORGE SANDERS





"Marrying for love", canción compuesta por Irving Berlin, incluida en la película "Llámeme señora" ("Call me madam", Walter Lang, 1953)



martes, 14 de diciembre de 2010

ALFILERAZOS FOTOGÉNICOS (L): SILENCIO, SE RUEDA




En la historia del cine hay imágenes y escenas que se han quedado grabadas en la retina del espectador, y por ende en lo más profundo del cerebro: Norma Desmond descendiendo por la escalera de su mansión a la vista de los fotógrafos y los camarógrafos, el abrazo final entre Gregory Peck y Jennifer Jones, Vivian Leigh puño en alto con un fogoso cielo en Technicolor a su espalda, y otras muchas que sería demasiado largo y prolijo reseñar.


Entre ellas, procedente de un tiempo en el que el cine era mudo (“silent”) una de las que más impacta (aunque hay otras muchas no menos geniales) es la visión de Harold Lloyd suspendido de las agujas de un reloj situado en la fachada de un edificio de Los Angeles, donde lo único que lo separa de la calle es el vacío más absoluto.


Esta es la imagen que hemos escogido para nuestro alfilerazo número cincuenta.




"El hombre mosca" ("Safety last", Fred Newmeyer y Sam Taylor, 1923)



jueves, 23 de septiembre de 2010

BOGART Y LOS IMPUESTOS, UNA ANÉCDOTA






En cierta ocasión Humphrey Bogart se encontraba en un restaurante de Hollywood, bebiendo whisky a su ritmo acostumbrado. Inspirado por la bebida no tuvo mejor idea que alardear en voz alta de no pedir menos de cien mil dólares por participar en una película. Sin duda ya llevaba unos cuantos tragos, pues no solía ser su costumbre vanagloriarse de la cuantía de sus emolumentos.
Hete aquí que en una mesa próxima se sentaba un comensal que no apartaba su atención de las palabras pronunciadas por el actor. Como éste reparó en ello, dándose cuenta al tiempo de que la ocupación de aquel hombre era la de recaudador de impuestos, y bastante conocido, por cierto, por el rigor que aplicaba a su profesión, rápidamente añadió con voz aún más alta si cabe:


-Naturalmente, esa es la cantidad que yo pido, pero lo que me ofrecen, ocioso es decirlo, no pasa nunca de los treinta mil.


Lo que ignoro es si logró zafarse de la inspección.


jueves, 2 de septiembre de 2010

CORTA, CENSURA Y RÉSTALE ESPLENDOR...




Ejemplo práctico de tecnología de doble uso: las tijeras




Allá por el año 1994 se emitió por televisión española (TVE) un interesantísimo programa, "Imágenes Prohibidas", que trataba un tema de nuestro pasado reciente (o no tan reciente, como bien pueden atestiguar los alumnos que asisten a videoforos organizados en determinados colegios privados): la censura en el cine español. En uno de los "episodios" un sarcástico Berlanga mencionaba cierta anécdota sobre la actividad de los censores.

Había sometido al organismo pertinente un guión escrito por él. En él se incluía un plano general del tramo de la Gran Vía madrileña que sube desde el entronque con la calle Alcalá. Pues bien, el censor lo rechazó con el argumento de que siendo Berlanga era capaz de incluir al fondo del plano a unos obispos entrando en el Pasapoga, una sala de fiestas que gozaba de fama por ser el abrevadero habitual de los crápulas y bon vivants de la época.
Bien podrán imaginarse la risa del director de cine cuando recordaba esta anécdota.

[Esta anécdota pueden leerla con más detalle en el blog Historias de España].


Ítem más. Según parece, cuando se estrenó "Gilda" en España, corría un rumor según el cual la versión estrenada en nuestro país estaba cortada: para indignación de los espectadores la censura había escamoteado al respetable el subsiguiente "strip tease" de Rita Hayworth. Según los más enterados lo del guante no era más que un entremés...


¿Con el particular y curioso Código Hays en vigor?




"Gilda" (Charles Vidor, 1946)


Ni falta que hacía, ¿no?



viernes, 6 de agosto de 2010

UN DOCUMENTAL SOBRE HOWARD HAWKS

Soy tan cobarde que hasta que no tengo un buen guionista no quiero hacer una película”.
Howard Hawks



Howard Hawks y John Wayne en el rodaje de "Río Lobo" ("Rio Lobo", Howard Hawks, 1970)


El Departamento de Búsquedas Infructuosas (D.B.I.), liderado por el señor Pond, ha vuelto a hacer honor a su nombre. Como resultado de su callada y abnegada labor me han proporcionado el siguiente documental, dividido en dos partes, acerca del cineasta Howard Hawks. Un documental escrito y dirigido por Daniel Tuero y que cuenta con la voz en off de Sandra de Miguel. Por cierto, la música corre a cargo de Duke Ellington.




jueves, 24 de junio de 2010

UNA DE SUEÑOS ESTRELLADOS AL PLATO





Por paradójico que resulte la primera película, la primera (repito) película salida de la mente de Woody Allen, se asemeja más bien a un documental. ¿Un documental? Bueno, maticemos un tanto el sustantivo por medio de un adjetivo: un falso documental. Sí, ahora sí que hemos sido mucho más precisos. Un estilo éste, el del documental (perdón, falso documental) que revisitaría de forma mucho más depurada en un título posterior de su amplia filmografía: “Zelig” (Woody Allen, 1983).


Al frente del proyecto se encontraba el propio Allen, juntándose en su persona director, coguionista (junto con Mickey Rose) y actor principal. Se nos narra la vida de Virgil Starkwell, un perdedor en el más concreto, puro y ajustado sentido del término. Poco a poco vamos asistiendo a sus primeros pasos, aún vacilantes, bajo el aspecto de un niño debilucho a merced de los chicos violentos del barrio (graciosísimo el reiterado gag de la rotura de sus gafas, repetición coronada por el gesto de su definitivo destrozo a manos del propio Virgil). Por cierto, se diría que sus fans mantienen la costumbre de arrebatarle las gafas a su estatua de Oviedo, en lo que no dejaría de ser, apreciación cogida por los pelos, hay que reconocerlo, un homenaje al director.

A medida que va creciendo siente nacer dentro de sí ciertas inclinaciones musicales por lo que para cumplirlas no tiene mejor idea que tratar de convertirse en un concertista de violonchelo, sin demasiado éxito, la verdad, para acabar por descubrir la que pasará por ser su verdadera vocación: la delincuencia; el delinquir a modo de prueba para sí mismo de que después de todo ha de servir para algo en la vida. El hurto como medio para financiar sus aficiones. El fracaso, una vez más, como único resultado.




Virgil dando rienda suelta a su pasión musical


Durante la práctica totalidad del metraje Allen “juega” constantemente con los recursos cinematográficos, coleccionando un conjunto en el que podríamos destacar sin ánimo exhaustivo

  • El empleo de la cámara en mano.
  • La combinación de picados y contrapicados y primeros planos.
  • El manejo de la dolly grip.
  • La inclusión de diálogos filmados mediante el uso de plano-contraplano…

No habrá de extrañar por tanto el que muchos hayan reconocido que si el montador Ralph Rosemblaum no hubiera recompuesto el primer montaje elaborado, confiriendo al resultado un lógico sentido narrativo, a buen seguro que no habríamos tenido oportunidad para gozar con esta jocosa comedia (¿experimental?).

Hilarante el fresco que sobre Virgil y sus desventuras se va confeccionando a partir de una serie de entrevistas a cuantos le conocieron, que logran otorgar al conjunto un aire que recuerda al propio de un documental serio y riguroso: sus amigos y compañeros, el director del colegio y algunos miembros del profesorado, madre y padre de la criatura incluidos, van apareciendo en una serie de entrevistas, que sirven para mostrarnos los hitos vitales de un perdedor que no conoce el significado de la palabra desaliento. Como deliciosamente desternillante puede considerarse el retrato de estos últimos, sus progenitores, ocultos sus rasgos por unas gafas con nariz y mostacho anexos, al más genuino estilo de Groucho Marx, al tiempo que hablan sobre el carácter de su hijo sin dejar de robarse la palabra el uno al otro.


Los padres de Virgil hablan "a cara cubierta" acerca de su retoño



Y por supuesto sin olvidarse del surtido de gags con los que Woody va salpicando la narración:

  • La falta de previsión que frustra su huida de la cárcel, cuando trata de ayudarse de la artística recreación de una pistola que él mismo se fabrica a partir de una pastilla de jabón cubierta de betún.
  • La fuga del penal en compañía de algunos de sus compañeros de presidio, formando una cuerda de presos que permanecen férreamente unidos por unos grilletes, seguidos muy de cerca por la consabida jauría de perros. Imágenes sin diálogos, a las que sólo acompaña la música.
  • El súbito encuentro con un antiguo compañero de la banda de música (una de las muchas fobias padecidas por el propio Woody Allen, la de cruzarse con gente conocida), circunstancia que desconocía unos segundos antes, cuando su única pretensión era simplemente la de atracarle, e ignorando al tiempo que la actual ocupación de su víctima no era otra que la de agente de la ley, con el subsiguiente cambio de roles que se opera.
  • Su manifiesta incompetencia para robar un banco a mano armada junto con la cómica situación que se organiza en torno a la nota que entrega al cajero. En la versión original el sentido humorístico de la escena la recalca el juego de palabras construido a partir de la similitud fonética que existe en el idioma inglés entre las palabras “gun” (revólver) y “gab” (cháchara), de ahí la confusión que despierta su infructuoso intento entre los empleados y que va acrecentando poco a poco su consternación.

En fin, un ejemplo del primer Woody Allen, el de “Bananas” (Woody Allen, 1971) y “La Última Noche de Boris Grushenko” ("Life and death", Woody Allen, 1975), que encantará a sus seguidores y horrorizará aún más si cabe a sus detractores.



PELÍCULA: "Toma el dinero y corre" ("Take the money and run", Woody Allen, 1969). Interpretada por Woody Allen, Janet Margolin, Marcel Hillaire, Jacqueline Hyde, Jan Merlin.







NOTA ADICIONAL: a modo de anécdota las escenas carcelarias se filmaron en un penal auténtico, el de San Quintín, por lo que contaron para el rodaje con los propios internos haciendo de lo que eran realmente: reclusos. Esto motivó el que los guardas recurrieran a un truco para distinguir a los presos auténticos de los miembros del equipo artístico y técnico: el empleo de una tinta sólo visible bajo la luz ultravioleta. Cada día sellaban al personal que no pertenecía a la comunidad carcelaria, para así evitar una tentativa de fuga por parte de algún preso para quien las ansias de libertad superaran a las inclinaciones artísticas.


miércoles, 3 de marzo de 2010

WOODY MONOLOGA

A C*** C***.




Woody Allen y su sosias de bronce




Monólogo del alce, Woody Allen






Advertencia: contiene un spoiler del monólogo de Woody Allen. Se recomienda no seguir leyendo antes de visionar el vídeo.


El alce no debería enfadarse tanto sino más bien tomárselo con deportividad y savoir faire. Bastaría con que recordara (si es que los alces poseen tal facultad) la anécdota (real o ficticia) del concurso de imitadores de Charlot a la que se presentó el propio Charles Chaplin de incógnito. Tras el fallo del jurado quedó en segundo lugar (otras versiones indican que sólo ocupó el tercero) felicitó al ganador con las siguientes palabras (más o menos, mi memoria ya no es lo que era): "le felicito, es usted mejor que el propio Charlot".


Mr. Pond.

lunes, 18 de enero de 2010

THE HILL



Ayer mismo pude disfrutar de otro de los regalos navideños del señor Pond (el responsable máximo del D.B.I., Departamento de Búsquedas Infructuosas de El Loro Azul). Se trata del DVD de "La Colina"; por supuesto adquirido aprovechando las rebajas.

Brutal...

La Colina[1] ("The Hill", Sidney Lumet, 1965)




Cartel francés de la película; a modo de curiosidad puede examinarse el programa de mano diseñado en España para su malogrado pase por nuestras salas de cine (v. nota al pie) en el libro "La Censura Franquista en el Cine de Papel", de Bienvenido Llopis

Nota adicional: en el libro "Así se hacen las películas", de Sidney Lumet, su director dedica unos párrafos a esta película (pp. 90 - 91).




[1] El título en el que se iba a estrenar en España era "La Colina de los Hombres Perdidos", sin embargo la acción de la censura impidió su estreno en los cines por lo que se debió esperar a su pase por televisión, con el título definitivo antes apuntado, ... en la década de los ochenta.

miércoles, 6 de enero de 2010

ARAÑÉ AL REY BALTASAR


Un par de días antes del Día de Reyes, un centro comercial abarrotado de público [un mercado en el que una multitud de vendedores ofertan sus mercancías a los viandantes, comerciantes a los que se unen acróbatas y cuentacuentos]. Una pareja con su hijo de corta edad se acercan al trono de los Reyes Magos para que el pequeño pueda "pedir" sus regalos [el niño corre de atracción en atracción, ora el cuentacuentos, ora los acróbatas]. Cuando se sienta en el regazo del rey Baltasar estira su manita y, sin querer, arrastra con ella un poco del maquillaje necesario para la mayestática representación, dejando al descubierto unas tenues líneas blancas [un hombre vestido con una chílaba blanca se aproxima tambaleándose al grupo para terminar desplomándose ante el padre; como acto reflejo éste trata de cogerlo. Cuando lo hace el rostro del desconocido se desliza entre sus manos dejando impresas en ella unas inquietantes franjas blancas...].

El niño, un tanto preocupado, se gira hacia su padre y le dice: "arañé al rey Baltasar".




La anécdota, real como la vida misma, me la contó un colega hace un par de días y le ocurrió a su ahijado. La historia paralela nos la narró en celuloide Alfred Hitchcock.


Para rodar la escena en la que el Dr. Ben McKenna (James Stewart) descubre cuál es la identidad del desconocido apuñalado (Daniel Gélin, interpretado por Louis Bernard) el equipo técnico barajó varias posibilidades. Como fuera que el intento de mostrar cómo los dedos retiraban el maquillaje del rostro de Louis no quedaba bien en pantalla (y menos en Vistavision, y aquí sería interesante que un experto expusiera su opinión al respecto) debieron acudir a otro procedimiento. Este consistió en embadurnar de blanco las manos de Stewart. De esa forma el gesto impotente del buen doctor sólo consiguió dejar unos trazos blancos sobre el rostro del asesinado.

Decididamente el efecto conseguido resultó ser genial.


"El hombre que sabía demasiado" ("The man who knews too much", Alfred Hitchcock, 1956)




La película se basaba en un argumento original de Charles Bennett y D. B. Wyndham-Lewis, no confundir con la recopilación de relatos de G. K. Chesterton del mismo nombre.

VARIACIÓN SOBRE "EL ASESINO MISTERIOSO" DE LES LUTHIERS




Como parte de la tradición que dedica un día como hoy a la entrega de obsequios y regalos, el señor Pond me ha entregado el siguiente vídeo. Se trata de un montaje a cargo de Dystopiaman en el que pone imágenes a la lectura del sketch "El Asesino Misterioso" de "Les Luthiers". Y no unas imágenes cualesquiera sino procedentes de dos de mis películas favoritas: "Arsénico por compasión" ("Arsenic and old lace", Frank Capra, 1944) y "Ocho sentencias de muerte" ("King hearts and coronets", Robert Hamer, 1949).
Precisamente la última citada ya apareció en alguna conversación de este cafelito.







Para rematar el obsequio aquí les dejo el vídeo con la actuación de estos geniales argentinos. Habla Marcos Mundstock.


"El Asesino Misterioso", Les Luthiers

lunes, 21 de septiembre de 2009

EL ÚLTIMO GRITO DEL REY LEAR



Laurence Olivier caracterizado como el Rey Lear (1946)






Corre por las plateas de los teatros una anécdota cuyo protagonista es el legendario actor sir Laurence Olivier, quien tantas veces encarnó a lo largo de su carrera a los protagonistas de las tragedias y dramas shakesperianos. Sumido en la preocupación por causa de su ignorancia acerca de cuál sería la mejor forma de interpretar con convicción el grito de muerte del Rey Lear no alcanzaba a saciar su afán perfeccionista con ninguna de las recreaciones que intento tras intento llevaba a cabo.


Sus dotes actorales se le figuraban insuficientes para mostrar el sufrimiento implícito en el transcurso de los últimos instantes vitales del monarca traicionado por sus hijos. Puesto a pensar y a repensar, y cuando ya estaba casi a punto de abandonar la esperanza de proporcionar al acto una desgarradora autenticidad, se le ocurrió la forma exacta para interpretarlo.


En lo que se basó fue en el método mediante el que los inuits daban muerte a las martas. Sabida por esta etnia cuál es la fiereza de estos animales resulta vital para los cazadores, por motivos de seguridad, mantenerse lejos de sus fauces puesto que a su dentadura se la puede calificar como agudamente afilada.


Para salvar la contrariedad referida desde tiempos inmemoriales acudían a un sistema muy ingenioso y al tiempo, a qué negarlo, bastante cruel, aunque sumamente efectivo. Primero espolvoreaban un puñado de sal sobre la nieve. A continuación aguardaban con paciencia a que una marta se aproximara a ella. Cuando impelida por su naturaleza la marta comenzaba a dar lametones a la salada nieve al punto quedaba adherida a ella merced a la humedad. Como consecuencia, a pesar de cuantos intentos por soltarse pusiera en práctica, ya resultaría ser demasiado tarde para poner en práctica la huida pues le resultaba imposible zafarse. Además en ese estado tampoco podría presentar defensa alguna ante cualquier atacante. Ese era justo el momento que sus captores aprovechaban para caer sobre ella armados con palos, al amparo de la seguridad prestada por la salada trampa.

El terrible chillido proferido por el animal atrapado, indefenso bajo la lluvia de golpes, sin posibilidad de defenderse de las acometidas de sus atacantes, su lengua pegada a la nieve a causa del contacto con la sal húmeda, fue el que precisamente adoptó sir Laurence Olivier para su interpretación de la muerte del Rey Lear de William Shakespeare.

martes, 23 de junio de 2009