Sin más aquí les dejo con algunas de las versiones seleccionadas de este maravilloso tema compuesto por Alex North.
Erich Kunzel & Cincinnati Pops Orchestra
Bill Evans y Jeremy Steig
Gabor Szabo
Herbie Hancock
Yusef Lateef
Un espacio destinado a charlar acerca del cine, saboreando una taza de café (puede que más), sentados en torno a una mesa. Por el simple gusto de hablar por hablar acerca de una pasión compartida por una reducida infinidad, así nomás como son estas cosas.
Sin más aquí les dejo con algunas de las versiones seleccionadas de este maravilloso tema compuesto por Alex North.
David O. Selznick, Leslie Howard, Vivien Leigh, Olivia de Havilland y George Cukor
Aunque por lo habitual tanto el señor Pond como Sacha e incluso yo mismo solemos tomar café no desdeñamos la oportunidad de beber un julepe de menta en el porche de Viento Escarlata
Por todo ello, por los momentos tan agradables que la lectura de los artículos me ha procurado, y los que espero que me proporcione en el futuro, he querido incluir este artículo. Quizás de esta forma, humildemente, logre que otros visitantes se acerquen al porche y disfruten de una buena charla mientras se toman un julepe de menta.
En una palabra: gracias, Viento Escarlata. Bueno, quise decir en tres palabras.
Nota adicional: "Tara! Home. I'll go home. And I'll think of some way to get him back. After all... tomorrow is another day".

Virgil dando rienda suelta a su pasión musicalDurante la práctica totalidad del metraje Allen “juega” constantemente con los recursos cinematográficos, coleccionando un conjunto en el que podríamos destacar sin ánimo exhaustivo
No habrá de extrañar por tanto el que muchos hayan reconocido que si el montador Ralph Rosemblaum no hubiera recompuesto el primer montaje elaborado, confiriendo al resultado un lógico sentido narrativo, a buen seguro que no habríamos tenido oportunidad para gozar con esta jocosa comedia (¿experimental?).
Hilarante el fresco que sobre Virgil y sus desventuras se va confeccionando a partir de una serie de entrevistas a cuantos le conocieron, que logran otorgar al conjunto un aire que recuerda al propio de un documental serio y riguroso: sus amigos y compañeros, el director del colegio y algunos miembros del profesorado, madre y padre de la criatura incluidos, van apareciendo en una serie de entrevistas, que sirven para mostrarnos los hitos vitales de un perdedor que no conoce el significado de la palabra desaliento. Como deliciosamente desternillante puede considerarse el retrato de estos últimos, sus progenitores, ocultos sus rasgos por unas gafas con nariz y mostacho anexos, al más genuino estilo de Groucho Marx, al tiempo que hablan sobre el carácter de su hijo sin dejar de robarse la palabra el uno al otro.
Los padres de Virgil hablan "a cara cubierta" acerca de su retoño
Y por supuesto sin olvidarse del surtido de gags con los que Woody va salpicando la narración:
En fin, un ejemplo del primer Woody Allen, el de “Bananas” (Woody Allen, 1971) y “La Última Noche de Boris Grushenko” ("Life and death", Woody Allen, 1975), que encantará a sus seguidores y horrorizará aún más si cabe a sus detractores.
PELÍCULA: "Toma el dinero y corre" ("Take the money and run", Woody Allen, 1969). Interpretada por Woody Allen, Janet Margolin, Marcel Hillaire, Jacqueline Hyde, Jan Merlin.
NOTA ADICIONAL: a modo de anécdota las escenas carcelarias se filmaron en un penal auténtico, el de San Quintín, por lo que contaron para el rodaje con los propios internos haciendo de lo que eran realmente: reclusos. Esto motivó el que los guardas recurrieran a un truco para distinguir a los presos auténticos de los miembros del equipo artístico y técnico: el empleo de una tinta sólo visible bajo la luz ultravioleta. Cada día sellaban al personal que no pertenecía a la comunidad carcelaria, para así evitar una tentativa de fuga por parte de algún preso para quien las ansias de libertad superaran a las inclinaciones artísticas.

Consecuencias.
Ayer mismo el señor Pond me ofreció una de las piezas cobradas durante la última de sus expediciones cinegéticas por las selvas de Internet. Se trata de un cortometraje de animación cuyo título es "El Corazón Delator"; un corto dirigido en 1953 por Ted Parmelee para la United Productions of America (UPA) en el que recrean en imágenes el relato homónimo de Edgar Allan Poe.

Una vez leídos los antecedentes comprenderán cuál fue mi emoción cuando descubrí que el narrador era el mismísimo James Mason.
James Mason
Placeres así son muy raros de encontrar a diario.