Ravi Shankar - "Raga Rangeela Piloo"
Namaste.
Un espacio destinado a charlar acerca del cine, saboreando una taza de café (puede que más), sentados en torno a una mesa. Por el simple gusto de hablar por hablar acerca de una pasión compartida por una reducida infinidad, así nomás como son estas cosas.
Gloria Gaynor - "How High the Moon"
Harvey Keitel y Keith Carradine en "Los duelistas" ("The duellists", Ridley Scott, 1977)Colbac, dormán, alamares y brandenburgos,...
“Napoleón I, cuya carrera fue similar a un duelo contra toda Europa, desaprobaba el desafío entre los oficiales de su ejército. El gran emperador militar no era un espadachín, y sentía poco respeto por la tradición. Sin embargo, una historia de duelo que se convirtió en leyenda dentro del ejército, atraviesa la épica de las guerras imperiales”.
Joseph Conrad, "El duelo"
"Al Servicio de las Damas" ("My Man Godfrey", Gregory La Cava, 1936)
Roy Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss y, por supuesto, el Tiburón
Para Blas.
"El título del artículo pretende homenajear al gato Jinks de nuestra infancia". El señor Pond.



Randolph Scott y Joel McCrea en "Duelo en la Alta Sierra" ("Ride the High Country", Sam Peckinpah, 1962)
"Los violentos de Kelly" ("Kelly´s Heros", Brian G. Hutton, 1970) ("Para cuando lea esta carta yo habré muerto").
“Carta de una desconocida” (“Letter from an unknown woman”, Max Ophuls, 1948)
Edward G. Robinson, Loretta Young y Orson Welles en una fotografía promocional de la película.
Ver esta imagen en gran formato en Dr. Macro.
Tras la conclusión del contrato que le ligaba a la R.K.O. para la dirección de dos títulos, Orson Welles, profundamente escamado tras el trato recibido por su segunda película, “El Cuarto Mandamiento”, decide alejarse del mundillo de Hollywood durante algún tiempo. A su regreso comprobará cómo inevitablemente su relación con la industria cinematográfica había sufrido un violento cambio. Ya no le conceden el grado de libertad del que había gozado durante el rodaje de “Ciudadano Kane”, lo que le obliga a aceptar en un principio trabajos como actor en varias películas (“Alma Rebelde” entre ellas) hasta que por fin, un día, además del papel protagonista de la película “El Extraño” también le confían su dirección.
Los tiempos de gloria: el estreno de "Citizen Kane"
Mas el carácter inquieto de Welles no le faculta para contentarse con tan sólo esos dos ámbitos y no tardará en formular algunas proposiciones relativas al añadido de varias escenas así como cambios en el guión. Sin embargo en Hollywood ya no se le dispensa como antaño el trato propio de un prodigio mimado, con no poca amargura debe asumir el rechazo a modo de respuesta para sus propuestas. Sólo le queda aportar su talento a aspectos como las luces, los encuadres y los movimientos de cámara. Y actuar, por supuesto.
A este último respecto me encanta la forma en la que Welles interpretaba a personajes de turbio vivir, humanizándoles para así poder mostrárnoslos como seres humanos y no como monstruos, aunque no cupiera dudas acerca de que en su interior latía la más genuina de las maldades. En el caso del personaje de Rankin le dota además de una presencia tan correcta y a primera vista casi hasta bondadosa que sólo algunas miradas y determinados gestos nos hacen sospechar que quizás y sólo quizás Wilson no se encuentra demasiado equivocado.
Sin embargo no todas las ideas del cineasta en horas bajas son desestimadas. Por extraño que parezca se trata de la primera película en la que se intercalan imágenes de los campos de exterminio procedentes de documentales del ejército norteamericano (¡y estamos en 1946!).
El artífice de esta novedad no era otro que Orson Welles.
Laurence Olivier caracterizado como el Rey Lear (1946)