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jueves, 23 de octubre de 2008

APOSTILLAS AL POST ACERCA DE LOS SABLISTAS



"Scaramouche" (George Sidney, 1952)


En su libro "Blandir la Espada" Richard Cohen, el autor, dedica un capítulo completo, para ser más concreto el décimo, que lleva por título evocador “Espadachines de cine”, a detallar el tratamiento que el arte del esgrima ha recibido por parte del mundillo del séptimo arte.

A lo largo de sus páginas nos encontramos con anécdotas protagonizadas por actores como Douglas Fairbanks, Basil Rathbone, Grace Kelly, Stewart Granger o Gene Kelly; así como información acerca de la filmación de las luchas a espada en películas tales como “Los Tres Mosqueteros" ("The Three Musketeers", George Sidney, 1948), "Scaramouche" (George Sidney, 1952), las diferentes versiones de "El Prisionero de Zenda" o "Los Duelistas" ("The Duellists", Ridley Scott, 1977), esta última basada en la novela del mismo título de Joseph Conrad.


"Los Duelistas"

Además, una vez que contemplas en persona (p.e. en la sala de armas del Museo del Ejército de Madrid) la angustiosa longitud de los sables que portaban los húsares así como los esmirriados (dicho en términos muy relativos y sin ánimo de ofender) que debían ser algunos de sus portadores a juzgar por los uniformes que vestían empiezas a pensarte dos veces si en el harto improbable caso de ser retado a duelo (el Código de Cabriñana no se haya muy vigente hoy en día) no valdría más alegar un fuerte constipado o, quizás más productivo, una alergia galopante, e incurable, a la mera visión de la efusión de sangre, en especial si se trata de la propia.

La prueba de que en el fondo soy un ecléctico incorregible, en lo que a gustos literarios se refiere, es que disfruto tanto con Conrad como con Pérez Reverte.

AVISO: el siguiente vídeo es un spoiler en sí mismo pues se trata del final de "El Maestro de Esgrima" (Pedro Olea, 1992), traslación al celuloide de la novela homónima de Arturo Pérez Reverte.
Si acaso el lector que haya llegado hasta aquí no la ha visto o aún no ha leído el libro, y quizás posea la intención de leer el segundo o tal vez visionar la primera le recomiendo que no pulse el play.



"El Maestro de Esgrima"


... que conste que ya avisé.


Nota: este post es una ampliación del titulado "Aquellos sablistas de antaño".

5 comentarios:

Sergio Arán dijo...

Cuando pienso en un duelo de espadas, mi mente siempre se va al final de Scaramouche, en el teatro. Es una auténtica maravilla.

G. K. Dexter dijo...

Personalmente a mí me gusta especialmente el de "El Prisionero...", más que nada por la época en la que transcurre y por la historia en la que se haya inmerso. Ahora bien, si tomamos única y exclusivamente ambos lances y los comparamos en espectacularidad vence "Scaramouche", sin lugar a dudas.
Ya decía por ahí que hace poco tuve ocasión de coger ya empezada la emisión de esta película por la televisión, justo antes de iniciarse el combate. Sólo puedo añadir que disfruté como cuando la vi de crío por primera vez.

Un saludo cinéfilo.

Aurë dijo...

Scaramouche, sin duda. La de veces que habrá visto a Moreau luchando contra Noel en esa escena mítica. Una verdadera joya de película. Y qué vestuario.

¡Y qué tremenda está Eleanor Parker en la peli!

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Los duelistas me gustó cuando la vi en mi época de Facultad, aunque no la valoré lo suficiente, creo.

Sobre "El maestro de esgrima", decir que me gustó más el libro pero la peli está bien adaptada.

De "El prisionero de Zenda" creo que ya hemos hablado. Es una novela increible y su mejor adaptación no sé cual será pero a mí me encanta la que citas en el post anterior de Granger, de 1952, que es la única que he visto.

Saludos cinéfilos!!!

G. K. Dexter dijo...

Aurë.
Esa escena posee un ritmo y una gracilidad inigualables, a qué negarlo. Y además sin el acompañamiento de música alguna, lo cual realza aún más la lucha que entablan ambos.
Sólo una cosilla, por una manía que me viene desde niño nunca me ha gustado en demasía el vestuario dieciochesco, prefiero el decimonónico tardío, más bien victoriano. Aunque convengo que en este caso los encargados del mismo cumplieron con creces las expectativas.

Un saludo cinéfilo.


Alberto Q.
"Los Duelistas" merecen una visita, y yo incluso recomendaría (aunque ya dijo Wilde que dar consejos es malo pero darlos buenos es fatal) que antes leas la novela de Conrad.

Respecto a "El Maestro de Esgrima" le ocurre un poco como a la "Tabla de Flandes", la novela supera con mucho a la película. Al respecto de esta última, y permíteme la digresión, mientras la leía imaginaba al anticuario con el aspecto de un Clifton Webb, por ejemplo... Además, sin tener ni idea de ajedrez seguía las jugadas con un tablero situado a mi lado, mientras pasaba página tras página.

Si tienes ocasión no te pierdas la versión de 1937. Merece la pena asistir a las maquinaciones de Hentzau-Fairbanks Jr.

Un saludo cinéfilo.