Un espacio destinado a charlar acerca del cine, saboreando una taza de café (puede que más), sentados en torno a una mesa. Por el simple gusto de hablar por hablar acerca de una pasión compartida por una reducida infinidad, así nomás como son estas cosas.

Bienvenidos a mi hogar. Entren libremente. Pasen sin temor. ¡Y dejen en él un poco de la felicidad que traen consigo!

viernes, 9 de enero de 2009

UN EPÍLOGO QUE ES UN NUEVO COMIENZO

Los americanos, no sin que se encuentre presente cierta ironía en la expresión, se refieren a los bares como el tercer lugar; el espacio inscrito entre aquel en el que uno desempeña las labores necesarias para ganarse el sustento y aquel otro en el que se reside y que las más de las veces denominamos casa, o también hogar.
Lo que ellos califican como el tercer lugar no es otro que el bar, del cual el presente sólo constituye un torpe remedo, flotando de acá para allá en el ciberespacio.



"La Colmena" (Mario Camus, 1982)




Dedicado a G***, muy especialmente a él, a L***, a M*** y a T***.



-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
-Nadie lo sabe.
-Sueña contigo. Y si dejara de soñar. ¿Qué sería de ti?
-No lo sé.
-Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si se despertara ese Rey te apagarías como una vela.

A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”,

Lewis Carroll.



A grandes zancadas Genaro el panadero sale corriendo con su furgoneta como destino, su atención ocupada en impedir que una vez enganchada la grúa se la arrebate una vez más. En su precipitación pasa sin prestarle mayor atención junto a un destartalado "escarabajo" blanco montado sobre la acera. Tan concentrado se haya en recuperar su propio vehículo que no repara en la clara infracción de las ordenanzas que se trasluce bajo esa posición al desgaire. De la frenética carrera da fe como testigo Federico Briones, quien se encamina hacia la puerta del Gino´s no sin antes detenerse por un momento, con galantería porteña, para permitir que se adelanten en el umbral Enriqueta e hijita.

En el interior discuten con acaloro Pepe y Dragó acerca de un quítame estas pajas en términos más propios de marinos mercantes. Sin duda el objeto son cabrestantes, foques y nudos gordianos que prestarían un buen uso a modo de trabazón para los devenires humanos. Otro uso daría a igual o similar lazada el fogoso Pelayo Arango, sentado un poco más allá. Cabe suponer que la enroscaría en la garganta de alguno que él sabe muy bien, siempre que le dejaran llevar hasta el final sus inclinaciones revolucionarias y revoltosas. Aunque por el momento se contenta con mascullar por lo bajo acerca de sus dotes manuales. A pesar de encontrarse muy próxima a los que así dirimen sus divergencias Águeda permanece enfrascada en la lectura de “El País”, y en bajarse con parsimonia su dosis de licor de avellanas. Esfuerzos éstos relacionados según su entidad, de menor a mayor.

De un grupo a otro, sin dejar de tocar al palo de los solitarios. Kala se resigna a no obtener mayor fruto para sus esfuerzos de colocarle a alguien uno de los cedés que arrastra en su zurrón. Como ya es habitual nadie le compra. Sólo Sergio Serrano muestra un cierto interés por un recopilatorio de música de la transición. Mas Kala ni sabe lo que significa esa palabra ni posee noticia alguna sobre el disco. Carencias de los cursos de español para extranjeros que los equiparan a los normalizados.

El bueno de Norberto y Daniel Iglesias, como dos islas solitarias, se ocupan respectivamente de sus propios asuntos: atender las demandas de la clientela, el primero, y satisfacer las propias, Jack Daniel´s va y viene, el segundo.

¿Y quién se ocupa de animar a la concurrencia? Eso es cosa del pianista Javier Frade, sentado ante un reluciente Bösendorfer, mediante la ayuda a modo de coro de la sección de cuerda de la Orquesta Filarmónica, a excepción del concertino que descansa en su hotel aquejado de cefalalgia, en compañía del ejecutante de los timbales.

Bajo los acordes brota portentosa la inspiración de Colás Canales quien no haya mejor soporte para plasmar su creatividad que un puzzle conformado a base de servilletas extendidas sobre una mesa.

Dada la multitud congregada Nuria y Manuel prestan refuerzo a Norberto ya que don Celso, un tanto cansado a juzgar por su coloradota faz ojerosa, se limita a no perder ripio de cuanto acontece en el interior de establecimiento, sentado en un taburete al final de la barra. Sólo se permite un movimiento rítmico, acariciando mi lomo muy lentamente de atrás a adelante.

En esas que hace su aparición Gabriel, tan azotado como de costumbre. Atraviesa sin siquiera aminorar su paso un cartel en el que un joven que luce una sonrisa plástica anuncia una hipoteca de inmejorable TAE y se planta ante el señor interventor, el cual, ajeno a cuanto escape a sus cometidos, y la presencia del ATS no constituye una excepción, permanece reconcentrado en sus labores. Mas ya es demasiado tarde porque entre bocinazos de la Lola hace su entrada “El Artista”, ataviado a la última moda con un pasamontañas por montera que desemboca negramente en lo alto del cuello, sólo dejando al aire unos ojos clavados en su objetivo, dispuesto a largarse de allí no sin llevarse antes algo caliente al bolsillo, tras la que sin duda ha sido una extenuante jornada laboral de desvalijamientos varios.

A todas éstas el piano resuena aún más fuerte, o quizás sea la alarma, o las carcajadas de "la Lola", y Norberto que asiste a la escena riendo, cual un renovado Alejandro que contemplara por primera vez sus dominios, o quizás como si le fuera dable ver cómo el ladrón pega media vuelta no sin recular antes un tanto para así chocar con el aire ocupado por las figuras de Pepe y Dragó, y culminar esa coreografía con un mutis al que sólo cabría describir como una franca desbandada en polvorosa, una vez más con las manos vacías.

Y el piano que sigue sonando y don Celso observando y Águeda bebiendo las esquelas y Daniel rumiando sus recuerdos y Norberto riendo y Genaro que de nuevo sale corriendo no sin maldecir a la corporación municipal y al alcalde en especial y Pelayo Arango que aplaude con un brindis de correligionario en gustos etílicos y políticos y Briones que busca el colorido de Caminito en el fondo de un vaso de Cutty Sark y Canales emulando a Tapiés por medio de chorretones de salsa de tomate y Kala que no encuentra tampoco el disco de Paco Ibáñez que le demanda Sergio Serrano, el cual no acepta a cambio el último de un tal Bisbal, y, cómo no, el señor interventor que ajeno al bullicio que envuelve a la sucursal suma y resta columnas de números al debe y al haber como si acaso éstos poseyeran mayor presencia que el rostro de satisfacción de Javier Frade pulsando las albinegras teclas todo marfil y ébano.

Pues habrán de saber que aún en los relatos al uso, del cual éste no es más que un tímido camarada, los fantasmas sólo son lo reales que nosotros queramos, ni más ni menos.

Permítanme un último comentario. Sin duda alguna buena parte de vosotros, lectores que habéis convivido con los personajes de tinta y papel que han desfilado a lo largo de estas páginas, os formularéis la misma pregunta. Después de tantas licencias por mi parte bien podréis admitir una vez más el tuteo.

¿Cuándo echó el cierre el Gino´s? Nada más lejos de mi intención que dejar atrás preguntas sin respuesta.

El Gino´s bajó su persiana de forma definitiva y para siempre...

... ahora.





2 comentarios:

Duina dijo...

Un gran homenaje, cierran persianas pero se abrirán otras nuevas, demos tiempo al nuevo hogar.. Un saludo y agradecimientos múltiples por esto.. Por todo..
Para lo que quieras aquí estaremos..

G. K. Dexter dijo...

Duina.

Llegado el epílogo comenzó todo...
A buen seguro que G. K. Chesterton construiría un brillante relato a partir de esa paradoja.

Un placer.

Saludote cinéfilo.